Un avatar es una versión tuya en el mundo virtual. La posibilidad de esta versión digital ya existe desde hace algunas décadas. Surgió de la industria de los videojuegos y fue popularizada en sitios del mundo virtual como Second Life.
Hoy, podemos usar unas gafas de realidad virtual para teletransportar tus ojos y oídos a otro lugar, mientras un conjunto de mecanismos tocan tu piel (cuando algo te toca en el mundo virtual) para que la sensación de estar realmente en ese entorno sea aún mayor. De repente, estás incorporado dentro de un avatar y este dentro de un mundo virtual. Y, a medida que te mueves en el mundo real, tu avatar se mueve en el virtual también.
Esta tecnología no sirve solo para el entretenimiento. También puedes usarla para dar una conferencia, por ejemplo, y puedes hacerlo desde la comodidad de tu sala de estar, evitando todo el trayecto hasta la ciudad o el país donde se está realizando el evento físico.
Los robots son la segunda forma de avatares. Los avatares físicos. Imagina un robot humanoide que puedes pilotar. Puedes alquilarlo en cualquier tienda del mundo y salir a la calle, conociendo el lugar. Puedes ayudar al ejército de tu país cuando existan robots para eso, y no está lejos de existir. Puedes ayudar en misiones humanitarias sin poner en riesgo tu vida o tu salud. Puedes dejar un robot en casa de tus padres, si son mayores, y ayudarlos rápidamente si lo necesitan, a cualquier hora del día y a miles de km de distancia. Solo por citar algunos ejemplos.
Uniendo las gafas de realidad virtual y el traje especial que te transmite la sensación del tacto, puedes teletransportar tus sentidos a ese robot. Esto te permite caminar, estrechar la mano de las personas y sentir ese apretón en tu guante, realizar cirugías a distancia si eres cirujano, asistir a un médico si eres enfermero, salvar vidas en caso de incendios o tiroteos. Todo sin salir de casa.
Y, al igual que las otras tecnologías de las que hemos hablado aquí, ese futuro no está lejos.
El proyecto $10M ANA Avatar XPRIZE tiene como objetivo el desarrollo de un robot que pueda replicar tus movimientos en lugares peligrosos, o en lugares a los que llevaría mucho tiempo llegar y necesitarías llegar rápido, o para actividades que demandan una fuerza mayor de la que el ser humano puede o debe ejercer, por ejemplo. Mira el vídeo:
Estos robots más sofisticados aún no han llegado, pero ya existe una versión más sencilla, el Newme, que ANA anunció recientemente. Con él, las personas pueden explorar virtualmente nuevos lugares e interactuar con otras personas. Los robots son coloridos y tienen bases con ruedas similares al Roomba y cámaras montadas a la altura de los ojos que capturan el entorno y lo transmiten a las gafas de realidad virtual.
Tras revelar la tecnología en la Exposición de Tecnologías Avanzadas de Tokio, en octubre, ANA informó que planea entregar 1.000 Newme’s hasta 2020.
Cuando lleguen los avatares más sofisticados, la geografía, la distancia y el coste ya no limitarán nuestras opciones de viaje.
Desde atracciones como la Torre Eiffel o las pirámides de Egipto, hasta destinos inaccesibles como la Luna, Marte o las fosas de las Marianas, seremos capaces de trascender nuestros propios límites físicos a través de avatares que caminan, vuelan o se sumergen.
La exploración del mundo y del espacio sideral ganará un nuevo límite: el de la imaginación y el deseo de conocer.

