La WeWork – startup de alquiler de espacios de trabajo – tuvo el mejor y el peor año de su historia en este 2019. Y todo indica que eso sucedió gracias a las "extravagancias" y obstinaciones de su (ahora ex) CEO, Adam Neumann.
Si no sabes qué está pasando con este tema, o por qué WeWork está en problemas, echa un vistazo a esta lista de distrito.me con sus aciertos y tropiezos:
— En enero de este año el valuation de la empresa estaba en 47 mil millones de dólares;
— En julio, rumores de un IPO hicieron que jugadores como Morgan Stanley dijeran que WeWork pasaría a valer 104 mil millones, hiper-valorizando la empresa;
— En septiembre, información sobre las pérdidas financieras, el modelo de WeWork siendo sostenible o no, y críticas a las prácticas del CEO, terminaron alejándolo del cargo;
— En octubre desiste del IPO y Softbank (inversora) destina otros 8 mil millones a la compañía (5 mil millones de inversión directa más 3 mil millones en compra de acciones) y se apodera del 80 por ciento de la empresa.
Si WeWork abriera hoy el IPO, su valor de mercado sería de máximo 10 mil millones de dólares – una desvalorización del 1000 por ciento en apenas 3 meses.
Ahora bien, ¿cómo la cuarta startup más valiosa del planeta (fuente: CBInsights) convirtió su súper IPO en polvo gracias a su (ex)CEO?
De acuerdo con CNBC, Softbank ya estaba frustrada con la tendencia de Neumann de no escuchar sus consejos y tomar decisiones por su cuenta: desde continuar con el IPO hasta usar frases en grandes eventos afirmando que WeWork iba a "elevar la conciencia del mundo" – algo que Softbank insistió en que Neumann eliminara de sus discursos, sin éxito.
Para empeorar las cosas, la startup comenzó a acumular pérdidas difíciles de sostener. Según Exame, solo en 2018 la empresa sumó 1,6 mil millones de dólares en el año (el doble que en 2017 – un año ya malo). Y Neumann no logró mostrarles a los inversores una forma de recuperar ese agujero.
Eso llamó la atención del mercado, que comenzó a mirar más de cerca el modelo de negocio de la compañía, el cual no resultó ser sostenible a largo plazo.
Para empeorar el escenario, también según Exame, el estilo de gestión del ex CEO de la startup empezó a ser cuestionado después de que algunas noticias salieran en los medios:
— Neumann llegó a recibir casi 6 millones de dólares por el uso de la palabra we ("nosotros", en inglés) cuando WeWork cambió de nombre a The We Company. La marca We formaba parte de la empresa de Adam. Tras revelarse esta información, el pago fue cancelado;
— También construía y alquilaba edificios para ser usados por la propia startup, ganando más de 12 millones de dólares entre 2012 y 2013 con el "ardid";
— Ambiciones de convertirse en presidente de los EE.UU., haciendo lobby para cambiar la constitución americana y poder candidatarse, ya que es israelí;
— Despidos sin motivo y una política de despedir al 20 por ciento de la empresa cada año;
— Por último, obligaba a todos los empleados a participar en una fiesta anual de varios días de la empresa que, según ex empleados, no era más que "una orgía con bebida las 24h".
Todo esto muestra que las decisiones tomadas por un(a) CEO de manera equivocada pueden llevar, sí, a toda una compañía con miles de empleados al abismo.
El caso WeWork ganó tanta notoriedad por dos motivos:
— mostrar algunos comportamientos y decisiones que un(a) CEO nunca debe tener; y
— los impactos que una mala gestión y falta de visión de negocio puede tener en todas las esferas de tu empresa.
De hecho, las responsabilidades del cargo son enormes. Y parecen haber aumentado ante el actual escenario de incertidumbre en el que nos encontramos.
Ante tantos nuevos modelos de negocio y tecnologías que pueden ser puro hype o capricho innecesario… ¿qué rumbo debe tomar un(a) CEO para llevar su empresa por el camino correcto con más seguridad?
No podía haber otro desenlace: Adam Neumann fue despedido de su propia empresa. Después de captar miles de millones de dólares en inversión y expandir la empresa a 29 países, cayó.
Hay cuestiones relacionadas con conflicto de intereses, falta de un modelo de negocio sostenible y muchas otras. Pero la pregunta que queda es: ¿por qué un fundador es despedido de la empresa que creó?
El caso más famoso y emblemático de esto es el de Apple.
Steve Jobs fue despedido de la empresa en 1985. Como todos saben, la empresa casi quebró en los años siguientes, hasta que Jobs fue invitado a regresar, en 1997.
Pero además del caso de Jobs y de Adam Neumann, otros fundadores de empresas famosas también pasaron por esto:
Jack Dorsey, de Twitter, fue despedido poco más de 2 años después de la creación de la empresa. "Fue como recibir un puñetazo en el estómago", dijo en su momento.
Durante el tiempo que estuvo fuera, Dorsey creó la fintech Square, hoy valorada en 3 mil millones de dólares. Y dio la vuelta en 2015, cuando fue invitado a regresar a Twitter como CEO.
Jerry Yang fundó Yahoo! en 1995. Reinó como una de las mayores empresas de tecnología del mundo hasta la aparición de Google.
En 2008, en plena crisis, Jerry rechazó una oferta de 45 mil millones de dólares de Microsoft por el control de Yahoo!
Los accionistas no quedaron contentos y despidieron a Jerry. Hoy es miembro del consejo de la gigante china Alibaba.
Uber fue fundado en 2009 por Travis Kalanick. Él hizo despegar la empresa y la transformó en la startup más valiosa del planeta. Pero junto con el éxito, llegaron las polémicas.
Acusaciones de acoso, polémicas con inversores… a finales de 2017 Travis fue despedido del cargo de CEO de Uber y hoy se dedica a su fondo de inversiones.
Leyendo diversas entrevistas de estos emprendedores, queda claro que los principales desgastes ocurrieron por dificultad en la relación con inversores, desalineamiento en la cultura de la empresa a lo largo del tiempo y un ego inflado por haber creado algo muy relevante.
El propio Steve Jobs dijo, en una de esas entrevistas, que su despido fue justo. "El remedio fue demasiado amargo, pero el paciente estaba realmente enfermo".
Cuando los esfuerzos de unos son el beneficio de otros, hay un desalineamiento claro. Cuando uno solo se cree responsable del éxito de la empresa, eso es un demérito para los demás.
El gran desafío de las empresas es crear ambientes de trabajo productivos, generar alineamiento de intereses, respetar las individualidades y ejercer una gestión por contexto, y no por control.


