1 – Luz al final de la pasarela
Y parece que todavía existe esperanza para la Forever 21, una de las gigantes del Fast Fashion mundial, que se encuentra en un “proceso de protección por quiebra” (similar a una recuperación judicial según las leyes americanas) desde septiembre del año pasado. La empresa recibió una oferta de compra de US$ 81 millones de un consorcio liderado por los fondos dueños de centros comerciales Simon Property Group e Brookfield Partners.
La idea, en principio, parece buena, ya que Simon y Brookfield son los mayores arrendadores de la Forever 21, dado que buena parte de las más de 700 tiendas de la cadena (más de 500 de ellas) se encuentran en shopping centers en los Estados Unidos.
La empresa creció rápidamente, pasando en pocos años de siete a 47 países, lo que aumentó considerablemente la complejidad del negocio. Otro factor que impactó la forma de operar de la tienda fue el cambio en los hábitos de los consumidores, que cada vez visitan menos las tiendas gigantes ubicadas en puntos estratégicos de grandes centros y shopping centers, y cada vez más realizan sus compras a través del e-commerce. El comercio minorista en general, principalmente las tradicionales (y menos ágiles en el tiempo de respuesta al consumidor) tiendas por departamento, ha quedado rezagado frente a las marcas más innovadoras.
La Forever 21 anunció que cerraría 350 unidades (180 en los EUA) y que saldrá de mercados internacionales como Asia y Europa, aunque debería continuar operando en América Latina.


