Por primera vez, los seres humanos han logrado la comunicación directa de cerebro a cerebro a través de electroencefalógrafos no invasivos (EEGs). En un estudio recién publicado, tres personas fueron encargadas de orientar correctamente un bloque en un videojuego.
Dos individuos en habitaciones separadas fueron designados como “emisores” y podían ver el bloque, mientras que el tercer “receptor” confió únicamente en las señales del emisor para posicionar correctamente el bloque.
Las señales de EEG de los cerebros emisores fueron convertidas en pulsos magnéticos enviados al receptor mediante un dispositivo de estimulación magnética transcraneal (TMS).
Si los emisores querían indicar una rotación, por ejemplo, se concentraban en una luz de alta frecuencia parpadeante, que el receptor vería como un destello de luz en su campo visual.
Para detener la rotación, los emisores se concentraban en una luz de baja frecuencia, que el receptor interpretaría como ausencia de luz en el intervalo de tiempo definido. Usando ese código binario de parada / inicio, los cinco grupos probados en este sistema “BrainNet” alcanzaron más del 80% de precisión en la alineación del bloque.
Líder en el área de comunicación cerebro-cerebro, Miguel Nicolelis ya había realizado estudios que conectaban cerebros de ratas a través de electrodos implantados, creando efectivamente un “computador orgánico”.
Los cerebros de las ratas sincronizaban la actividad eléctrica en la misma extensión que un único cerebro, y el súper-cerebro superaba rutinariamente a las ratas individuales en la distinción de dos patrones eléctricos.
Con base en esa investigación, los líderes del estudio humano “BrainNet” afirman que su dispositivo no invasivo puede conectar un número ilimitado de individuos. A medida que la señalización de cerebro a cerebro se vuelve cada vez más compleja, la colaboración humana alcanzará niveles extraordinarios, permitiéndonos descubrir nuevas ideas y procesos de pensamiento.
En lugar de construir “redes neuronales” en software, operaciones como BrainNet están realmente conectando redes de neuronas, creando enormes cantidades de poder de procesamiento biológico.
Nos estamos acercando rápidamente a la predicción del físico ganador del Premio Nobel Murry Gell-Man, quien imaginó que “los pensamientos y sentimientos serían completamente compartidos sin ninguna de las selectividades o engaños permitidos por el lenguaje”.
Adaptado de Peter Diamandis


