En teoría, los trabajadores están en camino a la obsolescencia desde que los luditas tomaron los martillos contra los telares industriales a principios del siglo XIX.
En 1790, el 90% de todos los estadounidenses vivían como agricultores; hoy es menos del 2%. ¿Esos trabajos desaparecieron? No exactamente. La economía agraria se transformó, primero en la economía industrial, luego en la economía de servicios, y ahora en la economía de la información.
La automatización produce la sustitución del trabajo humano por máquinas y software; sin embargo, ese aumento de productividad propicia la disminución de los costos de producción: la empresa puede reducir el precio de la mercancía, lo que abre una ventana de oportunidades para quienes trabajan con el producto (léase generación de empleo), o la empresa se expande (porque obtiene más ganancias) y, de nuevo, genera más empleos.
E incluso cuando la automatización asume varias funciones profesionales, eso no siempre produce los resultados terribles que esperamos.
Considera los cajeros automáticos: cuando se lanzaron por primera vez en la década de 1970, había serias preocupaciones por los despidos de cajeros bancarios. Entre 1995 y 2010, el número de cajeros automáticos en EE. UU. saltó de 100.000 a 400.000, pero el desempleo en el sector de cajeros no ocurrió.
Como los cajeros automáticos hicieron que la operación de los bancos fuera más barata, el número de bancos creció un 40%. Más bancos significaban más empleos para cajeros bancarios humanos, y el empleo de cajeros realmente aumentó durante ese período.
Lo mismo aplica a los textiles. Aunque el 98% de la fabricación de materiales está automatizada hoy en día, el número de empleos en tejeduría ha aumentado desde el siglo XIX. Los menores costos de las telas incrementaron las ventas de ropa, generando más empleos en el área.
Y ese patrón también se aplica a los estudios jurídicos. Los abogados están en la lista de profesiones previstas para sufrir pérdida de empleo con la llegada de la IA. Sin embargo, el software jurídico, introducido en los estudios de abogados en la década de 1990, llevó a un efecto contrario. Resulta que la IA es tan buena en investigación que los abogados ahora necesitan más personas para evaluar la gran cantidad de material descubierto. ¿El resultado? Un aumento en el empleo de pasantes.
Colaboraciones humanas y de máquinas
La productividad es la principal razón por la que las empresas desean automatizar la fuerza de trabajo.
También vale destacar que cada vez que una tecnología se vuelve exponencial, encontramos una oportunidad del tamaño de Internet escondida dentro de ella. Aprovechar esas oportunidades requiere adaptación, lo que exige la recualificación de la fuerza de trabajo, pero el saldo final parece ser positivo, con ganancia de empleos.
Mira la propia internet. Según una investigación realizada por McKinsey, en trece países que van desde China y Rusia hasta EE. UU., Internet creó 2,6 nuevos empleos por cada 1 que eliminó.
Texto de Peter Diamandis


