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La Disrupción de la Disrupción

27 de mayo de 2020 · Josué Gomes

La Disrupción de la Disrupción

Es increíble cómo muchas empresas todavía no se han dado cuenta de la necesidad inminente de innovar. La innovación dejó de ser una prerrogativa y pasó a ser una cuestión de supervivencia.

Y más: es seguro que algún competidor va a destruir tu negocio. Mientras eso no sucede, es mejor que tú mismo lo hagas y lideres el proceso de canibalización.

Esta semana vimos una muestra de lo rápidos que son los ciclos de evolución actualmente. Elon Musk anunció que para 2020 espera tener una flota de 1 millón de taxis autónomos de Tesla en las calles de los EE. UU.

Si eso se concreta, será la cuarta ola de un proceso de transformación del mercado tradicional de taxis. Uber fue fundado en 2009 como una alternativa de transporte compartido para las personas.

Luego, en 2011, llegaron las aplicaciones de taxi, que tuvieron un éxito arrollador en varios lugares del mundo. Un éxito que fue frenado, pocos años después, por el dominio aplastante de Uber, Didi y Lyft.

Poco después surgieron los impresionantes servicios de bicicletas compartidas. Casi 1 mil millones de ellas están en las calles de todo el mundo. Sin mencionar a sus primos, los patinetes. Y, por último, llegamos al anuncio de Elon Musk.

Es decir, desde la fundación de Uber en 2009 hasta el anuncio de esta semana, han pasado apenas 10 años.

E innovaciones que vinieron trayendo siempre nuevos desafíos y oportunidades para una industria que operó de una sola manera durante 1 siglo.

Este movimiento rápido en el mercado no es un punto fuera de la curva. ¿Recuerdas a Nokia? En 2007 era líder en la venta de teléfonos móviles, con 1 mil millones de aparatos activos y el 65 por ciento de participación en el mercado.

Pero fue ese año cuando Apple lanzó el iPhone. Y fue en 2008 cuando Google lanzó Android.

¿Qué pasó después? En 2010 la participación de Nokia en el mercado de telefonía móvil cayó al 6 por ciento. En apenas 3 años, la empresa se derrumbó.

Una frase del CEO de la empresa en aquella época se hizo famosa. Al despreciar el potencial de los competidores, dijo: "Esto es como orinarse en los pantalones en invierno. El alivio temporal va seguido de algo aún peor."

Podía aceptar que sus clientes probaran los aparatos de la competencia, pero estaba seguro de que volverían a consumir sus productos. Se equivocó gravemente.

El peor camino que una gran empresa puede seguir es el del desprecio hacia las innovaciones que vienen de fuera. Porque cuando surgen, puedes interpretarlas como un terremoto.

Dura unos segundos, asusta, pero pronto para. Solo que te olvidas de que después del terremoto viene el tsunami, que arrasa con todo a su paso.

Así son los ciclos de innovación. En un primer momento, el iPhone parecía cosa de locos. ¡Al fin y al cabo, desde que el mundo es mundo, los teléfonos tienen botones! A partir de ahí, todo es historia.

 

Fuente: StartSe