Por Peter Diamandis
No es raro que, muchas veces, las grandes ideas surjan en momentos espontáneos, antes de convertirse en una idea innovadora, existe un proceso denominado perfeccionamiento. Casi siempre las ideas necesitan ser trabajadas y mejoradas para ser aceptadas y consideradas como algo revolucionario.
En el momento de su creación, muchas veces, las ideas son consideradas como locuras o algo que no funcionará, por ese motivo, el proceso necesita ser desarrollado y respetado.
Las grandes empresas son ejemplos de que esto es verdad, cuando se tiene la creación de algo que se volverá innovador, es necesario pasar por fases de pruebas y perfeccionamiento de la creación, esto definirá la posibilidad de que funcione o no, y principalmente si tendrá aceptación por parte del público.
La imaginación y la creación de ideas pueden considerarse como algo que nunca tendrá fin, pueden ser creadas y transformadas todo el tiempo.
A la vista de todo el conocimiento sobre las innovaciones de ideas, se tiene como base el conocimiento del gran escritor e inventor Arthur C. Clarke, quien definió el límite de lo que es posible imaginar.
Arthur C. Clarke estudió y definió que las ideas pasan por 3 procesos hasta ser aceptadas.
Las 3 fases definidas por el pensador describen cómo ocurre la aceptación de cada proceso por parte de los involucrados y el impacto que causará en los demás. Los procesos fueron definidos como:
1 – Esta idea no funcionará, por tener incertidumbres, esta idea no podrá realizarse.
2 – Probablemente podría hacerse, pero no es viable hacerlo.
3 – Vale mucho la pena hacerlo, funcionará.
La tercera etapa es a donde todos aspiran llegar y escuchar de los involucrados. Lo importante de esta definición creada por el pensador es que esto de hecho ocurre y que no es inteligente saltarse etapas, todo sucederá de acuerdo con el desarrollo para la mejora de la creación de algo.
A la vista de la creación de Arthur C. Clarke, se necesita tener persistencia para mantenerse firme en lo que se quiere y en lo que se pensó. A la vista de ese concepto, la historia de Tony Spear puede ser ejemplo de esos atributos, cuando este recibió la misión de aterrizar un Rover no tripulado en Marte, en el año 1990.
Spear fue desafiado a usar todos los criterios ya utilizados en la misión anterior, sin embargo, tendría que actuar con mayor rapidez y tener más estrategia, ya que la misión fue designada para realizarse con un costo menor en comparación con la misión anterior.
Spear tendría que pasar por las 3 fases de Clarke para que la misión tuviera éxito, una de las tácticas que se usaría sería la administración del proceso.
En la fase 2, la idea para la misión de aterrizaje podría funcionar, pero quizás no sería viable realizarla. Spear usaría airbags para amortiguar el impacto inicial del aterrizaje, ya que los airbags tenían un bajo costo y no contenían en su composición soluciones químicas que pudieran contaminar el lugar. Pero los primeros momentos de prueba no fueron eficaces. En votación, se planteó la hipótesis de cancelar el proyecto, pues este estaba desperdiciando dinero del gobierno. Pero el responsable de la misión no se rindió y decidió continuar recibiendo apoyos.
En la fase 3, en el último proceso, los involucrados se unieron para que la misión tuviera éxito. Se realizó el experimento con una superficie rocosa marciana falsa, con el fin de identificar la supervivencia sin que hubiera destrucción.
La resolución del proceso de las ideas realizadas dentro del proyecto fue concluida ocho meses antes de la misión, la prueba de calificación se completó según lo planificado.
El viaje hasta Marte duró 8 meses, pero las preocupaciones por el destino de la misión eran constantes.
El administrador Spear realizó una conferencia de prensa donde afirmó que su misión fue un éxito, incluso si todos los presentes hubieran muerto, la misión fue denominada como: "Nuevas maneras de hacer negocios con la NASA".
La buena noticia fue que el aterrizaje ocurrió como estaba planeado, con un costo muy inferior al de la Misión Viking. Los airbags funcionaron perfectamente.
A la vista del reconocimiento y de la eficiencia del proyecto, Spear fue considerado un héroe, como un legendario gerente de proyecto en el JPL.
Esta historia muestra que las ideas innovadoras son consideradas primeramente como riesgos y siempre habrá quienes estén en contra y se resistan.
Pero a la vista del proceso, es importante que se trabaje conforme a las 3 fases definidas por Arthur C. Clarke. Las etapas deben completarse paso a paso, pues el éxito será aplaudido por todos, incluso aquellos que estaban en contra se verán obligados a aceptarlo, aunque se nieguen.
El camino hacia el éxito exige equilibrio y tolerancia al riesgo y al fracaso.


