A los 25 años, David Fajgenbaum era un exatleta universitario y estudiante de medicina decidido a ser oncólogo — en memoria de su madre, fallecida por cáncer pocos años antes. Entonces enfermó él mismo. El diagnóstico fue una condición rara, la enfermedad de Castleman, en la que el sistema inmune ataca y apaga los propios órganos vitales. En tres años, estuvo cinco veces al borde de la muerte.
Salvado por un medicamento que ya existía
Sin un tratamiento que funcionara, David se convirtió en su propio investigador. Descubrió que su enfermedad estaba impulsada por la hiperactivación de una vía del organismo llamada mTOR — y decidió probar en sí mismo un fármaco ya existente que inhibe esa vía (la sirolimus, también conocida como rapamicina), usado originalmente para otros fines. Desde enero de 2014 está en remisión continua: ya son más de doce años.
Eso sembró una pregunta poderosa: si un medicamento creado para una enfermedad pudo salvar a alguien de otra completamente distinta, ¿cuántas curas están escondidas dentro de los fármacos que ya tenemos?
Every Cure: IA para reaprovechar lo que ya existe
Para responderlo a escala, David fundó Every Cure, una organización sin fines de lucro con una misión audaz: usar inteligencia artificial para encontrar todos los usos posibles de todos los medicamentos ya aprobados, para todas las enfermedades conocidas.
El método es ingenioso. La IA se entrena en grafos de conocimiento biomédico — mapas enormes que reúnen todo lo que la humanidad sabe sobre cada fármaco, enfermedad, gen y proteína. El modelo aprende a reconocer cómo es una buena relación “fármaco trata enfermedad” y luego genera una puntuación para cada combinación posible. En vez de años de ensayo y error, la máquina señala los pares más prometedores para que los científicos los investiguen.
Un anestésico de dentista contra el cáncer
Uno de los hallazgos lo ilustra bien: la lidocaína — ese anestésico común del consultorio dental — fue señalada por la IA como posible aliada en el cáncer de mama. Aplicada alrededor del tumor minutos antes de la cirugía, puede reducir el riesgo de metástasis. Es un fármaco barato, genérico, disponible desde hace décadas — cuyo nuevo uso estaba, literalmente, escondido a la vista de todos.
La ambición de David resume el giro: hoy es posible predecir, con IA, qué medicamento puede servir a qué enfermedad; a medida que la tecnología avanza, el objetivo es llegar al “medicamento correcto para cada persona”.
La lección que sirve para cualquier negocio
Detrás de la medicina hay un principio que vale para cualquier empresa: la IA es extraordinaria para encontrar valor escondido en lo que ya tienes. No se trata solo de inventar algo nuevo, sino de ver nuevos usos, nuevas conexiones y nuevas oportunidades dentro de tus datos, tus clientes y tus recursos actuales. Esa es la lente que ayudamos a poner a tu negocio.
Contenido basado en el newsletter de Peter Diamandis. Lee el material original y sigue su trabajo en diamandis.com. La información es de carácter informativo y no sustituye la orientación médica.


