Nuestro segundo catalizador de capital intelectual humano no es otro que la BCI (Brain computer interface). Solo para recordar, el primero fue la conexión entre las personas.
Aunque el genio puede ser un fenómeno raro, estamos comenzando a entender su neurobiología. Investigaciones sobre lo que puede llamarse la “base neurológica de la innovación” – creatividad, aprendizaje, motivación y el estado de consciencia conocido como flujo, nos han permitido ampliar estas habilidades críticas como nunca antes.
Considera este clásico test de resolución creativa de problemas: el problema de los nueve puntos. Conecta nueve puntos con cuatro líneas en diez minutos sin levantar el lápiz del papel. En circunstancias normales, menos del 5% de la población puede hacerlo. En un estudio realizado en la Universidad de Sydney, en Australia, ninguno de los participantes del test lo logró.
Pero entonces los investigadores tomaron un segundo grupo de individuos y usaron la estimulación transcraneal directa para imitar artificialmente muchos de los cambios neuroanatómicos producidos durante el flujo. ¿Qué ocurrió? El 40% resolvió el problema – un resultado casi récord.
Neuralink (de Elon Musk) ha logrado avances innovadores en BCI, y el cofundador de Braintree, Bryan Johnson, quien fundó Kernel, están invirtiendo cientos de millones de dólares en implantes cerebrales de próxima generación.
El objetivo de las “neuroprótesis” o “interfaces cerebro-computador” (BCIs), como explica Johnson, “no se trata de IA versus humano. Se trata de la fusión del cerebro humano con la IA.”
Todos coinciden en que la nación cyborg todavía está muy lejos, pero el progreso avanza más rápido de lo que muchos sospechan.
Ya contamos con BCIs que pueden ayudar a víctimas de accidentes cerebrovasculares a recuperar el control sobre miembros paralizados, y otros que ayudan a los tetrapléjicos a usar computadores simplemente pensando.
La memoria es la última frontera. En 2017, el neurocientífico de USC Doug Song reutilizó los implantes neurales de control de crisis utilizados por un grupo de pacientes con epilepsia. Al emplearlos para estimular los circuitos neuronales involucrados en el aprendizaje y la retención, Song produjo un aumento del 30% en la función de memoria. A corto plazo, esto significa nuevos tratamientos para la enfermedad de Alzheimer. A largo plazo, es la actualización del cerebro para todos.
Ray Kurzweil cree que a principios de la década de 2030, la tecnología que hará posible el “ensamblaje” de cyborgs completos ya estará disponible. Ray ha obtenido un promedio de éxito del 86% en sus predicciones.
Adaptado de Peter Diamandis


