Charles Darwin, famoso por su teoría sobre la evolución de las especies, dijo en cierta ocasión: "no son las especies más fuertes las que sobreviven, ni las más inteligentes, sino las más susceptibles a los cambios."
Desde muy temprano la Teoría de la Evolución de las Especies por medio de la selección natural captó mi atención. Siempre me gustó leer al respecto y observar las características que nos trajeron hasta aquí.
Pero desde hace un tiempo, comencé a ver una relación muy fuerte entre la Teoría de la Evolución y los emprendedores, las empresas y las startups. Es imposible no hacer esa referencia, y lo voy a explicar.
En el reino animal — y en las empresas — la evolución nunca ocurre en una única dirección. La jirafa de cuello largo, tal como la conocemos, no fue la única opción evolutiva. Fue la que funcionó.
Decenas de otras alternativas fallaron para las jirafas primitivas. Pero cuando una hipótesis evolutiva resultó viable, la vida siguió en esa dirección.
Las jirafas necesitaban alcanzar las hojas verdes de la copa de los árboles en tiempos de sequía. Eran las únicas que quedaban. Era un factor de vida o muerte. Entonces, el camino viable fue la evolución del tamaño del cuello.
Para los elefantes, de manera diferente, lo que funcionó fue un crecimiento desproporcionado de la nariz. La trompa se usa especialmente para alcanzar las mismas hojas que buscan las jirafas.
En las empresas, todo ocurre de la misma manera.
Para dar el siguiente paso, innumerables hipótesis serán probadas, y la inmensa mayoría va a fallar. Pero la hipótesis que resulte verdadera guiará a la compañía hacia un nivel superior.
Sin embargo, al igual que en el caso de la jirafa y el elefante, las empresas son organismos distintos. No todo lo que funciona para una, funciona para la otra. Y la validación de las hipótesis es lo que determina el futuro del negocio.
Dicho esto, es importante entender que la evolución no ocurre por casualidad. Surge de una necesidad vital de cambio y adaptación. Es decir, parte del fuerte deseo de seguir adelante.
En la etapa en la que estamos, con nuevas tecnologías surgiendo todo el tiempo, generando nuevos modelos de negocio que hasta hace poco eran desconocidos, la velocidad de la evolución debe ser enorme.
Nunca fue tan importante probar hipótesis.
Decenas, cientos de hipótesis… hasta encontrar el camino.
Y es la capacidad de hacer eso muy rápido lo que vuelve a las startups más adaptables a los nuevos modelos que las empresas tradicionales.
Solo que, a diferencia de lo que ocurre con los seres vivos, en los que la evolución tarda miles e incluso millones de años, en la "nueva economía" ella necesita ocurrir todos los días.
Al fin y al cabo, mercados enteros están siendo disruptados 2 o 3 veces en una misma década.
Fuente: Starse


